¿Qué no me alimento?¿Qué no me alimento?
¿Y qué es entonces la absorción de tu gesto?
¿Qué más da el alimento si no un distraimiento?
¿Para qué quiero alimento si no tengo tu gesto?
Un estómago vacío mas un alma en el viento,
Embelesada por tus tratamientos, tus cuentos,
tu mirada, tu perfume, tu enhiesto y blanco gesto.
¡Qué más alimento que una musa emergiendo
desde el centro mismo de mis ruegos y lamentos!
Pues es tanto deseado el instante del embelesamiento
como corto y grisáceo hallábase mi talento
antes de que reconociera en la noche tu gesto.
¡Y qué gesto! Mi juicio trastornado y el resultado
desconcierto, incierto, mas esperado y celebrado.
¡Qué viva la vida y que truenen los infiernos!
pues larga lucha avanza el gesto de los cuervos,
trompetas encorsetadas en el más negro lienzo
pues imposible adentrarme en bosque tan intenso
sin andar orientado por el más vil ensoñamiento.
¡Qué me guíe tu gesto!¡ Quiero tu gesto!
(Misterioso poema de autor anónimo aparecido en Nápoles sobre la servilleta de un Starbucks)
Algo extraño si se tiene en cuenta que en Nápoles no abundan los Starbucks, si bien esto es lo que menos importa...
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